
El incauto de Manuel, un dia humedo, gris, burdo, se asoma lentamente a la ventana del carro viejo, descolorido y castigado por el tiempo, de “Tacañon” Vásquez, como si fuese un niñito que se hace grande. Primero la frente, luego las cejas, los ojos, la nariz, el moco, el bigote falso y finalmente el diente picado. “Tacañon” Vásquez se sorprende por el acto tan curioso y levanta las cejitas múltiples veces a una velocidad descomedida hasta que un ojo se le sale. Yo observo calladamente disfrazado de semáforo malogrado “mientras” que Manuel le pinta los labios de damisela a “Tacañon” Vásquez color hocico de puta barata , le jala los cabellos grasientos y desaliñados como novia celosa enfurecida, y le intenta robar una moneda de un sol posada sobre un perrito de plástico que menea la cabeza como un complaciente esclavo que a todo dice sí y que “Tacañon” Vásquez ahorraba para comprarse una docena de chups en el centro de Lima, hechos a base de caldo de trapeador de baño publico de provincia, es decir, importados. “Tacañon” Vásquez en un acto heroico y memorable pone la voz de Laura Bozzo y grita con la euforia de un hincha de un equipo mediocre de futbol que llega a la final: RATEROOOOOOOOOO… y le aprieta la nariz a Manuel delicadamente “mientras” que hace sonido de timbre de hogar miraflorino. Manuel infla el pecho como pájaro amazónico en celo y empieza a marchar como soldadito a pilas, se mete un volantín y empieza a bailar “La Macarena” vestido de Winny Poo, “mientras” que “Tacañon” Vásquez se baja del carro desesperado por la contrariedad de perder su moneda de un sol y hace el movimiento de “Cabeza, cara, hombros, pies” tres veces “mientras” silba la canción de los pitufos y llora meo. Manuel regresa corriendo con la boca abierta y los zapatos puesto al revés “mientras” se le cae del bolsillo un chocolate derretido y una foto carné del célebre Maradona con pestañas postizas, con un chupete en la boca y un sombrero hecho de papel periódico tipo pintor de brocha gorda, le escupe pepas de mandarina con una velocidad sorprendente a "Tacañon" Vasquez y le abre la camisa rompiéndole los botones. Luego se va saltando como conejo y tirándose violentos pedos cada vez que hace contacto con el suelo. Yo me como mi disfraz, guardo mi cuaderno y continuo haciendo concurso de eructos con el policía de transito y la señora que vende cigarros.

1 comment:
Hay mucho sucediendo en esta nota... parece un sueño de un niño con ADHD
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