Tuesday, January 13, 2009

En la Playa


El distraído de Manuel aparece revolcado por una ola en una playa limeña fustigada por un calor bochornoso y opresor. Viste un bikini elaborado de finos uñeros de dedo gordo de pezuña de albañil y un sombrero de copa con un conejo adentro. En una mano sostiene un milkshake de papa a la huancaina con caldo de calzoncillo hervido de pescador y en al otra una foto de su primera comunión. Yo observo calladamente disfrazado de sanguche de pollo “mientras” que Manuel le chorrea el milkshake en las axilas de unas señoritas que disfrutan de los rayos de un sol canceroso. Luego les pone unas medias viejas de su abuelo en los brazos y les pide que aplaudan como las focas de Sea World. Por cada aplauso que ejecutan estas jóvenes damas, Manuel se introduce un puñado de arena en la boca y le reza a su foto de la primera comunión pidiéndole por la producción de una cantidad desmesurada de secreción bucal para, de esa manera, poder deslizar por su garganta la arena contaminada, por puchos, tampones y pepas de melocotón. Las señoritas, muy ofuscadas, extraen de la parte de abajo de sus modernos bikinis unos pejesapos, y agarrándolos por la cola le propinan 2350 cachetadas cada una a Manuel. Manuel pierde los papeles, les abre la boca a la fuerza y les revisa las caries con un anzuelo de pescar y luego procede a hacer unas endodoncias. Luego llegan unos renos de paso del Peru jalando un banano inflable y se llevan a Manuel con una canción de fondo de Julio Iglesias. Yo me como mi disfraz, guardo mi cuaderno y continuo vendiendo dientes de oro a los bañistas afligidos por el evento que acaban de presenciar.

Tuesday, November 25, 2008

En la Avenida


El incauto de Manuel, un dia humedo, gris, burdo, se asoma lentamente a la ventana del carro viejo, descolorido y castigado por el tiempo, de “Tacañon” Vásquez, como si fuese un niñito que se hace grande. Primero la frente, luego las cejas, los ojos, la nariz, el moco, el bigote falso y finalmente el diente picado. “Tacañon” Vásquez se sorprende por el acto tan curioso y levanta las cejitas múltiples veces a una velocidad descomedida hasta que un ojo se le sale. Yo observo calladamente disfrazado de semáforo malogrado “mientras” que Manuel le pinta los labios de damisela a “Tacañon” Vásquez color hocico de puta barata , le jala los cabellos grasientos y desaliñados como novia celosa enfurecida, y le intenta robar una moneda de un sol posada sobre un perrito de plástico que menea la cabeza como un complaciente esclavo que a todo dice sí y que “Tacañon” Vásquez ahorraba para comprarse una docena de chups en el centro de Lima, hechos a base de caldo de trapeador de baño publico de provincia, es decir, importados. “Tacañon” Vásquez en un acto heroico y memorable pone la voz de Laura Bozzo y grita con la euforia de un hincha de un equipo mediocre de futbol que llega a la final: RATEROOOOOOOOOO… y le aprieta la nariz a Manuel delicadamente “mientras” que hace sonido de timbre de hogar miraflorino. Manuel infla el pecho como pájaro amazónico en celo y empieza a marchar como soldadito a pilas, se mete un volantín y empieza a bailar “La Macarena” vestido de Winny Poo, “mientras” que “Tacañon” Vásquez se baja del carro desesperado por la contrariedad de perder su moneda de un sol y hace el movimiento de “Cabeza, cara, hombros, pies” tres veces “mientras” silba la canción de los pitufos y llora meo. Manuel regresa corriendo con la boca abierta y los zapatos puesto al revés “mientras” se le cae del bolsillo un chocolate derretido y una foto carné del célebre Maradona con pestañas postizas, con un chupete en la boca y un sombrero hecho de papel periódico tipo pintor de brocha gorda, le escupe pepas de mandarina con una velocidad sorprendente a "Tacañon" Vasquez y le abre la camisa rompiéndole los botones. Luego se va saltando como conejo y tirándose violentos pedos cada vez que hace contacto con el suelo. Yo me como mi disfraz, guardo mi cuaderno y continuo haciendo concurso de eructos con el policía de transito y la señora que vende cigarros.

Thursday, November 20, 2008

En la Oficina


El atolondrado de Manuel sale vigorosa y sorpresivamente del envase de yogurt con los brazos abiertos como si te quisiera y con los puños cerrados como si te odiara, cantando una canción gloriosa de Pandora cuando la gorda de peso ofensivo y abominable tamaño abre el envase durante su corto refrigerio en una oficina del jirón de la Unión. Yo observo calladamente sacándome los mocos disfrazado de “pisa papel”, “mientras” que Manuel le pinta con el yogurt de olor a mugre de dedo gordo de paisana vendedora de choclo con queso, los cachetes a la gorda usando un divertido y galante bigote falso como brocha. Luego velozmente se come las teclas del keyboard “mientras” recita el abecedario y se arranca un par de pelos del pecho con gran cólera y furor. La gorda se toma una pastilla para la presión “mientras” suda toneladas de un liquido pestilente y se hecha el resto de yogurt en los pechereques de una manera perturbadora y se pone a cantar el himno nacional de Chile al revés y con tono navideño, “mientras” que Manuel trata de imitar la mirada seductora de Tom Cruise “mientras” se mete a la cartera llena de cachivaches y supositorios de la gorda hablando como bebito. Luego se queda dormido o mas bien, se toma una apresurada siesta de tres segundos y apenas se despierta salta se tira un pedo en el aire y grita: “PARANGANICUTIRIMICUAROOOO”, y se va rápidamente haciendo prodigiosas aspas de molino, “mientras” que yo me como mi disfraz, guardo mi cuadernito y continuo cortándome el uñero que me hace ver a la cucaracha Martina calata con el gorrito de Don Ramón.

En la Universidad


El cojudo de Manuel se desliza por la calle en bajada, amotinada por taxis y combis, en cuclillas y con una expresión facial poco saludable o más bien de estreñido, sobre una bandeja de restaurante de comida rapida y se detiene solemnemente justo delante de dos señoritas que han salido del gimnasio de la universidad todas sudorosas y coloradas. Yo observo calladamente disfrazado de vaso de chicha “mientras” que Manuel les empieza a hablar en un idioma indescifrable el cual no entiendo y genera una insolente cantidad de saliva cada vez que este es articulado. Las señoritas con un aire de timidez y modestia empiezan a hacer descoordinadas reverencias como si estuviesen adorando a un rey “superdotado” japonés, el cual solo existe en mundos fantásticos y proceden a tirarse impetuosos pedos “mientras” que Manuel suda y se desnuda eróticamente hasta que se queda en calzoncillo y sin medias pero con los zapatos de policía mal lustrados puestos y hace el moon-walker de Michael Jackson. Inmediatamente muestra un tatuaje de Lourdes Flores haciendo caca en cuclillas y tomando emoliente, que posee en su inmaculado y blando pecho. Cuando las señoritas cierran los ojos para evitar tan grotesco episodio, Manuel, poseído por una fuerza milagrosa les tira una cachetada a cada una, se saca una espinilla del sobaco, les escupe arroz y se quita saltando como sapo y aullando, “mientras” que yo me como mi disfraz, guardo mi cuadernito y continuo tratando de quitarle la etiqueta a mi calzoncillo que me pica cada vez que bailo Mambo.